La historia y el progreso han sido determinantes a la hora de configurar el perfil de nuestra ciudad y el entorno que la rodea. Somos conscientes de que no se puede volver atrás para cambiar las cosas, pero podemos intervenir en el presente para corregirlas, y hacerlo ahora es un compromiso que adquirimos con la ciudadanía en la campaña electoral.
Desde entonces he escuchado muchas peticiones y algunas quejas vecinales. Una de las demandas que más insistentemente repiten los colectivos sociales es que se le debe prestar mayor atención al litoral capitalino, a sus costas y playas, expresando una preocupación que es producto de la sensibilidad que los canarios siempre han mostrado por el paisaje y el mar. No podemos olvidar que el horizonte físico y psicológico de nuestra vecindad está profundamente ligado al perfil costero de la urbe, por eso cualquier intervención que se pretenda hacer en ese ámbito debe contar con la aprobación de la ciudadanía. Nuestra aspiración es que todo lo que se haga contribuya al bienestar de la población y a mejorar su calidad de vida.
A pesar de los muchos avatares por los que ha atravesado la capital y la isla a lo largo de los siglos, nuestro municipio tiene la fortuna de haber conservado gran parte de su litoral como un espacio natural idóneo para el ocio y la práctica de los deportes náuticos. En las playas y rincones costeros que van desde Costa Ayala hasta el barranco de Jinamar existen muchas zonas y áreas singulares para el esparcimiento, y no es pedantería reconocer aquí que Las Palmas de Gran Canaria posee una de las mejores playas urbanas del mundo en Las Canteras, la cual ostenta la bandera azul y el certificado de garantía europeo que acredita que todos los trabajos que se realizan en ella mantienen un respeto absoluto al medio ambiente.
Sencillamente estamos orgullosos de lo que conservamos, ya sean riscos, playas de arena y de boca barranco, porque en esta ciudad y sus cercanos alrededores todavía puede encontrarse lo que en otras latitudes hay que buscar a centenares de kilómetros. La familiar playa de Las Alcaravaneras es un reducto de paz de los antiguos Arenales que dan nombre al barrio. Un lugar en el que los veleros de todas las banderas aportan buscando el refugio de los alisios, y donde la ciudad baña a sus retoños, pues es una zona muy segura para la infancia. Camino del Sur las playas de San Cristóbal y La Laja resisten los embates de las olas y la desmesura del crecimiento urbano, manteniendo vivas las tradiciones costeras y el ambiente marinero de antaño. En los más de dos kilómetros de playa del Confital las olas protagonizan unas de las mejores regatas de surf isleño, a la vez que contribuyen a otorgar a aquel espacio la cualidad de ser una gran reserva espiritual y lúdica para la ciudadanía de la capital. Esta atmósfera también podremos encontrarla en las playas de bocabarranco que queremos rehabilitar para el uso del público tanto en la entrada del norte como en la del sur.
En suma, nuestras playas son un lugar de entretenimiento, pero también de alegría, pasatiempo, solaz y fiesta, tal como se puede comprobar en los múltiples espectáculos deportivos y culturales que se organizan en las mismas a lo largo del año.
EL ALCALDE
Jerónimo Saavedra Acevedo